¿Por qué Expo No?

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Quien lo iba a decir, hace más de cuatro años, cuando Zaragoza resultó elegida como sede de la Exposición Internacional, y los primeros conatos de oposición comenzaban a escucharse, que tiempo después durante la celebración de la exposición, aquellas voces discordantes iban a ser acalladas de esta manera y el evento se iba a desarrollar bajo el beneplácito de una ciudadanía a la que no se le ha informado debidamente de las consecuencias negativas de la exposición.




Mucha de aquella oposición prematura no partía de un No por decreto, sino que partiendo de una concepción distinta del modelo de desarrollo que deseaban para la ciudad, observaban como ésta se iba convirtiendo poco a poco en una gran urbe asimétrica, donde el modelo de desarrollo imperante apostaba por determinadas zonas de la ciudad en detrimento de otras muchas. Así pues, barrios del centro de la ciudad como San Pablo, Las Fuentes, Delicias o San José por citar algunos, han visto paralizadas las obras de sus equipamientos comunitarios como consecuencias de las obras que se estaban realizando en el entorno de Ranillas.



Este modelo de desarrollo, importado del Forum de Barcelona, de las Olimpiadas del 92 o de la Expo de Sevilla, ha mostrado a lo largo de los años, que si bien ha valido para rehabilitar una zona estratégica de la ciudad, lo cual le ha reportado la mayor de las ovaciones, esto ha sido en detrimento de otras zonas mucho más necesitadas de la ciudad. Cabe recordar que gran parte de estas actuaciones han venido subvencionadas con fondos públicos y en parte municipales.

A parte de las consecuencias poco solidarias que comporta este modelo de desarrollo, no está de más recordar que bajo el lema del "desarrollo sostenible", se han venido realizando actuaciones un tanto contrarias que han conllevado el dragado del río Ebro, la construcción de un azud con la única finalidad de que unos pequeños barquitos, que a un mes de la inauguración de la muestra no se han puesto en funcionamiento, circulen entre Las Fuentes y Ranillas a un precio de 14€ el recorrido, así como la urbanización de una zona de la ciudad que aunque a los ojos de los políticos de turno pasaba por deplorable, lo único que albergaba eran huertas.

Voces en Zaragoza y alrededores han seguido defendiendo su oposición al evento, denunciando atropellos e intentando con nuestros limitados medios informar a una ciudadanía a la cual sólo se le ofrece la visión pública de los principales medios de comunicación que han financiado o se muestran afines a la exposición. Enlazamos aquí con Salud, amor y rebeldía, un interesante blog de la ciudad que en los últimos días está realizando un informe sobre las realidades de la exposición, analizando el porqué decimos NO a lo que conlleva.

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